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Entrégale a Dios tu amor, y él te dará lo que más deseas. Pon tu vida en sus manos; confía plenamente en él, y él actuará en tu favor. Salmo 37:4 BLS

domingo, 7 de agosto de 2011

Cuando Dios quiere

CUANDO DIOS QUIERE
Una señora muy pobre telefoneó para un programa cristiano de radio pidiendo ayuda.

Un brujo del mal que oía el programa consiguió su dirección, llamó a sus secretarios y ordenó que compraran alimentos y los llevaran hacia la mujer, con la siguiente instrucción: Cuando ella pregunte quien mandó estos alimentos, respondan que fue el DIABLO!

Cuando llegaron a la casa, la mujer los recibió con alegría y fue inmediatamente guardando los alimentos que le llevaron los secretarios del brujo.

Al ver que ella no preguntaba nada, ellos le preguntaron: ¿La señora no quiere saber quién le envió estas cosas?

La mujer, en la simplicidad de la fe, respondió:- No, mi hijo.. No es preciso. Cuando Dios manda, hasta el diablo obedece!

NO TE PREOCUPES DE QUÉ MANERA VENDRÁ SU VICTORIA, PERO CUANDO DIOS DETERMINA, ELLA VIENE.

Ten paciencia... 
y Dios sorprendera

sábado, 6 de agosto de 2011

Devocional Día 37

Devocional Día 37
Entendiendo el Propósito y el Poder de la Oración


Cómo entrar en la presencia de Dios

Debemos aprender a entrar en la presencia de Dios con el espíritu recto, acercamiento y preparación para así poder comunicarnos con Él y elevar oraciones eficaces como sacerdotes de Dios.

Una vez que entendemos que el núcleo de la oración es la comunión con Dios en una unidad de amor y propósito, ¿cómo empezamos a orar? ¿Por dónde empezar? Primero necesitamos aprender cómo entrar en la presencia de Dios con espíritu recto, acercarnos y prepararnos para que podamos tener esta comunión con Él.

Estaremos dando una mirada a un pasaje del Antiguo Testamento, del libro de Levítico, para ilustrar un principio del Nuevo Testamento: el sacerdocio de los creyentes. Jesús dijo: "No penséis que he venido para abrogar la ley o los profetas; no he venido para abrogar, sino para cumplir" (Mateo 5:17). El Nuevo Testamento revela el profundo significado espiritual de las prácticas y rituales del Antiguo Testamento, que fueron cumplidos en Jesucristo (Véase Hebreos 8:5-6; 9:23). Es importante que entendamos estas prácticas del Antiguo Testamento para que podamos apreciar lo que su cumplimiento en el Nuevo Testamento significa para nuestra relación con Dios ahora que somos redimidos por Cristo.

Fuente: Munroe, M. (2005) Entendiendo el Propósito y el Poder de la Oración. Whitaker House. EE.UU.

viernes, 5 de agosto de 2011

Devocional Día 36

Devocional Día 36
Entendiendo el Propósito y el Poder de la Oración


PRINCIPIOS

1) El plan de redención de Dios es consistente con Su carácter y propósitos. Él redimió al hombre mientras el hombre mantenía intactos su libre albedrío y autoridad terrenal.

2) Por medio de Cristo somos restaurados a nuestro propósito y por medio de Él tenemos derecho a orar con autoridad.

3) Como Segundo Adán, Cristo es la imagen de Dios, Él manifiesta una relación de amor con Dios, vive para hacer la voluntad de Dios, reina como Rey en la tierra y Juez de la humanidad.

4) Cristo reclamó nuestra autoridad terrenal de estas maneras:
  • Jesús vino como hombre. De esta manera estaba calificado como Representante de la autoridad terrenal.
  • Jesús fue perfectamente obediente y sin pecado. De esta manera estaba calificado para ser el Hijo de Dios para restaurar la relación del hombre con Dios, el Padre, al vencer el pecado y la muerte por medio de Su sacrificio en la cruz.
  • Jesús resucitó victoriosamente. De esta manera estaba calificado para derrotar al pecado y a Satanás recobrando la autoridad sobre la tierra y ser el Rey justo.

5) La posición y autoridad que Jesús obtuvo ha sido transferida de nuevo al género humano por medio del nuevo nacimiento espiritual en Cristo (Juan 3:5).

6) Cuando no vivimos en nuestra posición de autoridad, es porque no reconocemos o aceptamos nuestro llamamiento en Cristo, porque no conocemos nuestros derechos en el pacto.

7) La redención del hombre nos permite tener dominio. Esto significa que Satanás y el pecado no tienen autoridad sobre nosotros, tenemos autoridad y acceso al Padre por medio del nombre de Jesús, y, tenemos autoridad por medio de la Palabra de Dios.

8) Jesús es nuestro modelo de autoridad del dominio. Lo que Él realizó en la tierra, lo realizó en Su humanidad, aunque Él era divino. Él confió en la gracia y el Espíritu de Dios, como lo podemos hacer nosotros.

9) Nuestro derecho para orar viene tanto de nuestro llamamiento en la creación como de nuestra redención en Cristo.

PONIENDO EN PRÁCTICA LA ORACIÓNS

Pregúntese usted mismo:

• ¿Me siento siempre aislado de Dios, inseguro de donde estoy con Él y confundido de cómo debería orar?
• ¿Estoy orando basado en los efectos de la Caída o los efectos de la obra de redención de Cristo a mi favor?

Pasos de acción:

• Empiece hoy a aplicar la redención de Cristo a su vida de oración, reconociendo la restauración que logró Jesús con entre su relación y la del Padre, y, sus propósitos de dominio.
• Recuérdese diariamente que su redención significa que Satanás y el pecado ya no tienen autoridad sobre usted, que usted tiene autoridad y acceso al Padre por medio del nombre de Jesús, y, que usted tiene autoridad por medio de la Palabra de Dios.
• Comience a acercarse a Dios basado en esta promesa: "Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro" (Hebreos 4:16).

Fuente: Munroe, M. (2005) Entendiendo el Propósito y el Poder de la Oración. Whitaker House. EE.UU.

jueves, 4 de agosto de 2011

Devocional Día 35

Devocional Día 35
Entendiendo el Propósito y el Poder de la Oración


¿ESTÁ USTED DISPUESTO?

¿Quiere usted que Dios ejecute Sus propósitos para su vida y para nuestro mundo caído? Usted puede invitarlo a Él a hacerlo así por medio de la oración.

Desde Génesis hasta Apocalipsis Dios siempre encontró a un ser humano dispuesto a ayudarlo a Él a cumplir Sus propósitos. En efecto, Él viene ahora y le pregunta: "¿Estás dispuesto? ¿Quieres ayudarme a cumplir con Mis propósitos para tu vida y para la tierra? ¿O estás contento de vivir una existencia insatisfecha y permitir que las influencias del pecado y Satanás usurpen nuestro mundo? '¿Quién es aquel que se atreve a acercarse a mí?'" (Jeremías 30:21).

Oro para que deseemos estar cerca de Dios, viviendo en unidad con Él y Sus propósitos, y, ejerciendo la autoridad que Él nos ha dado por medio del Espíritu de Cristo.

OREMOS JUNTOS

Padre celestial:

Gracias a Ti porque nunca te has dado por vencido sino que nos has redimido para Ti mismo y Tus propósitos por medio de Jesucristo, el Segundo Adán. En 2da Tesalonicenses 1:11 Pablo oró: "Por lo cual asimismo oramos siempre por vosotros, para que nuestro Dios os tenga por dignos de su llamamiento, y cumpla todo propósito de bondad y toda obra de fe con su poder". Te pedimos que nos consideres dignos de nuestro llamado y que nos capacites para cumplir Tus propósitos, por medio de la gracia, fe y autoridad que tenemos en Cristo. Oramos todas estas cosas en el nombre de Jesús, nuestro Redentor y Rey. Amén.

Fuente: Munroe, M. (2005) Entendiendo el Propósito y el Poder de la Oración. Whitaker House. EE.UU.

miércoles, 3 de agosto de 2011

Devocional Día 34

Devocional Día 34
Entendiendo el Propósito y el Poder de la Oración


GOBERNANDO POR MEDIO DEL ESPÍRITU DE CRISTO

Mi pregunta al principio de este capítulo fue ¿Qué le da a usted el derecho para orar? No solamente es su llamado en la creación, sino también su redención en Cristo lo que le da a usted ese derecho. Esta es una verdad sólida que cambia vidas. Ésta quita la duda, el temor, la incertidumbre y la timidez con relación a la oración. Es por medio Cristo que usted ya no tiene que sentirse—

  • aislado de Dios.
  • inseguro de donde está con Dios.
  • confundido acerca de lo que Dios quiere hacer por y por medio de usted.
  • sin objetivos.

En vez de eso, usted puede tener—
  • una relación de amor con Dios el Padre.
  • la certeza de su redención en Cristo.
  • un entendimiento de su llamado y autoridad en Cristo.
  • una idea clara del propósito de Dios para su vida.

Dios quiere que usted viva confiado en la autoridad que Él le ha dado. Cristo dijo:

De cierto, de cierto os digo que todo lo atéis en la tierra, será atado en el cielo; y todo lo que desatéis en la tierra, será desatado en el cielo. Otra vez os digo, que si dos de vosotros se pusieren de acuerdo en la tierra acerca de cualquiera cosa que pidieren, les será hecho por mi Padre que está en los cielos (Mateo 18:18-19).

Fuente: Munroe, M. (2005) Entendiendo el Propósito y el Poder de la Oración. Whitaker House. EE.UU.

martes, 2 de agosto de 2011

Devocional Día 33

Devocional Día 33
Entendiendo el Propósito y el Poder de la Oración


JESÚS ES NUESTRO MODELO DE LA AUTORIDAD DEL DOMINIO

Jesús no sólo es el Único que reclamó nuestro dominio de autoridad, sino que Él también es nuestro modelo de cómo vivir en esta autoridad. Él fue lo que nosotros debemos ser. Su vida de oración es un ejemplo para la vida de oración que nosotros debemos tener.

Usted puede decir: "Sí, pero Jesús era diferente a nosotros. Él fue divino, y por eso Él tenía ventaja sobre nosotros".

Cuando Jesús vivió en la tierra, ¿estaba Él en mejor posición que la que estamos nosotros? No. Lo que Él realizó en la tierra, Él lo realizó en Su humanidad, no en Su divinidad. De lo contrario Él no podía haber sido el Representante y Sustituto del hombre. Como el Hijo del Hombre, Jesús mantuvo estrecha relación con el Padre a través de la oración. Él hizo lo que Dios le ordenó hacer y en lo que vio a Dios trabajando activamente para que se cumpliera en el mundo. Nosotros podemos hacer lo mismo.

Jesús dijo:

Mi Padre hasta ahora trabaja, y yo también...De cierto, de cierto os digo: No puede el Hijo hacer nada por sí mismo, sino lo que ve hacer al Padre; porque todo lo que el Padre hace, también lo hace el Hijo igualmente. Porque el Padre ama al Hijo, y le muestra todas las cosas que él hace (Juan 5:17, 19-20).

Dios amó a Jesús porque Él fue perfectamente obediente y vivió para cumplir los propósitos de Dios. "Por eso me ama el Padre, porque yo pongo mi vida—para volverla a tomar" (Juan 10:17). Dios le reveló a Jesús lo que Él estaba haciendo en el mundo y cómo el ministerio de Jesús estaba relacionado con Su propósito general. Creo que Dios hará lo mismo con nosotros si vivimos y obramos en el Espíritu de Cristo.

Las palabras que yo os hablo, no las hablo por mi propia cuenta, sino que el Padre que mora en mí, él hace las obras. Creedme que soy en el Padre, y en el Padre en mí; de otra manera, creedme por las mismas obras. De cierto, de cierto os digo: El que en mí cree, las obras que yo hago, él las hará también; y aún mayores hará, porque yo voy al Padre. Y todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo. Si algo pidiereis en mi nombre, yo lo haré (Juan 14:10-14).

Las oraciones de Jesús eran eficaces porque Él tenía una relación con Dios, conocía Sus propósitos y oró de acuerdo a la voluntad de Dios—de acuerdo a lo que Dios ya había hablado y prometido hacer. Debemos imitarlo a Él. Más que eso, debemos dejar que Su Espíritu y actitud gobiernen nuestras vidas. "La actitud de ustedes debe ser como la de Cristo Jesús" (Filipenses 2:5, NVI). Debemos vivir en el nuevo pacto que Dios nos ha garantizado en Cristo, el cual nos restaura a la unidad del corazón y voluntad de Dios: "'Pero este es el pacto que haré con la casa de Israel después de aquellos días', dice Jehová: 'Daré mi ley en su mente, y la escribiré en su corazón; y yo seré a ellos por Dios, y ellos me serán por pueblo'" (Jeremías 31:33).

Fuente: Munroe, M. (2005) Entendiendo el Propósito y el Poder de la Oración. Whitaker House. EE.UU.

lunes, 1 de agosto de 2011

Devocional Día 32

Devocional Día 32
Entendiendo el Propósito y el Poder de la Oración


La Redención del Hombre le Permite Tener Dominio

¿Qué significa esta redención para nosotros?

Tenemos autoridad por medio del nombre de Jesús

Nuestra redención también nos ha dado autoridad en el nombre de Jesús. Jesús lo estableció claramente:

De cierto, de cierto os digo: El que en mí cree, las obras que yo hago, él hará también; y aún mayores hará, porque voy al Padre. Y todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo. Si algo pidiereis en mi nombre, yo lo haré (Juan 14:12-14).

De cierto, de cierto os digo, que todo cuanto pidiereis al Padre en mi nombre, os lo dará. Hasta ahora nada habéis pedido en mi nombre; pedid, y recibiréis, para que vuestro gozo sea cumplido (Juan 16:23-24).

El mayor principio relacionado con nuestra autoridad y poder en la oración es nuestro derecho a usar el nombre de Jesús. Ahondaremos más de cerca este principio en un capítulo más adelante.

Tenemos acceso al Padre por medio del nombre de Jesús

La autoridad del nombre de Jesús nos da acceso a nuestro Padre celestial. Nuestro derecho a "acercarnos al trono de la gracia, confiadamente" (Hebreos 4:16) nos trae la delicia de una relación restaurada con Dios. También este aspecto esencial de la oración nos habilita para estar de acuerdo con el Padre y Sus propósitos, y, para pedirle el cumplimiento de Su Palabra mientras Él suple nuestras necesidades y las necesidades de los demás.

En aquel día pediréis en mi nombre; y no os digo que yo rogaré al Padre por vosotros, pues el Padre mismo os ama, porque vosotros me habéis amado, y habéis creído que yo salí de Dios (Juan 16:26-27).

Tenemos autoridad por medio de la Palabra

La presencia, el poder y los recursos ilimitados de Dios están disponibles para nosotros en el nombre de Jesús. Sin embargo, el nombre de Jesús no es una palabra mágica que usamos para conseguir lo que queramos. Debemos orar de acuerdo a la voluntad de Dios, la cual encontramos en Su Palabra. En Juan 15:7, dijo Jesús: "Sí permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queréis, y os será hecho". El núcleo principal de la oración es nuestra armonía con la Palabra de Dios, nuestra unidad con Cristo, que es la Palabra Viva y nuestra unidad con la voluntad y los propósitos de Dios.

El poder de la oración no se basa en sentimientos sino en la Palabra de Dios.

El poder de la oración no se basa en sentimientos, emociones o teorías de hombres, sino en la Palabra de Dios "que vive y permanece" (1ra Pedro 1:23, NVI). Su Palabra es garantía de que la oración será contestada. Dios le está pidiendo a usted que traiga a Él Su Palabra, para abogar por los derechos del pacto. No oramos a Dios en ignorancia, sino como partícipes de Sus propósitos. Orar es unir fuerzas con Dios, el Padre, dirigiendo la atención hacia Sus promesas. "Porque todas las promesas de Dios son en él 'Sí', y en él 'Amén', por medio de nosotros, para la gloria de Dios" (2da Corintios 1:20). La Nueva Versión Internacional lo expresa de esta manera: "Todas las promesas que ha hecho Dios son 'sí' en Cristo. Así que por medio de Cristo respondemos 'amén'para la gloria de Dios".

Puesto que apropiarse de las promesas de Dios es otro principio mayor en cuanto a nuestra autoridad y poder en la oración, echaremos un vistazo más de cerca a este principio en un capítulo posterior.

Fuente: Munroe, M. (2005) Entendiendo el Propósito y el Poder de la Oración. Whitaker House. EE.UU.
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