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Entrégale a Dios tu amor, y él te dará lo que más deseas. Pon tu vida en sus manos; confía plenamente en él, y él actuará en tu favor. Salmo 37:4 BLS

lunes, 21 de noviembre de 2011

Experiencias Exitosas (Ministerio Nehemías)

Experiencias Exitosas
Ministerio Nehemías
Iglesia Cristiana Integral Casa sobre la Roca
Cali, Colombia


Este jueves (24 de noviembre) tendremos nuestra última reunión congregacional del Ministerio Nehemías, de este año, por lo cual deseamos invitarte a compartir la Palabra de Dios en torno al tema "Experiencias Exitosas", que estamos seguros será de gran bendición para tu vida en el rol espiritual, familiar y laboral en el cual te desempeñas.

Sólo una cosa te pedimos, que por favor confirmes tu asistencia, por razones de logística y porque tendremos sorpresas muy especiales.

Mil Bendiciones!,


Oscar Campo

Director

Carrera 48 N. 9D – 35,
Santiago de Cali, Colombia

Devocional Día 122

Devocional Día 122
Entendiendo el Propósito y el Poder de la Oración


El poder del nombre de Jesús

¿QUÉ HAY EN UN NOMBRE?

Una vez que tenemos autoridad, por medio del nombre de Jesús, necesitamos entender la substancia detrás de Su nombre. Esto requiere conocimiento del énfasis bíblico en los significados de los nombres. Hoy en día, la mayoría de personas escogen nombres para sus hijos basados en cómo suenan o lucen esos nombres. Sin embargo, en las Escrituras el nombre de alguien (o algo) usualmente simbolizaba la esencia de su naturaleza. Éste representaba los atributos y características colectivas de la persona—su naturaleza, poder y gloria.

En la Biblia, el nombre de una persona simbolizaba la esencia de su naturaleza.

Primera de Corintios 15:41 dice, "hay una gloria del sol, y otra gloria de la luna, y otra gloria de las estrellas; pues una estrella es distinta de otra estrella en gloria" (lbla). La gloria de algo es su mejor expresión de sí mismo. Usted puede ver una flor en toda su gloria cuando la misma ha florecido completamente. Usted puede ver al leopardo o al león en toda su gloria cuando tiene toda su fuerza. Usted puede ver al sol en toda su gloria a las doce del mediodía. La gloria de algo es cuando ese algo está en su completo y verdadero ser. Una vez más, cuando la Biblia se refiere al nombre de alguien, generalmente habla acerca de la verdadera naturaleza o gloria de esa persona.

Por ejemplo, Dios le dio a Adán el privilegio de darle nombre a Eva—de encapsular los atributos de Eva. En realidad, Adán le dio nombre a Eva dos veces—la primera vez como una descripción de su origen y la segunda vez como una descripción de quién ella llegaría a ser como cumplimiento de su propósito. Primero, él dijo, "esto es ahora hueso de mis huesos y carne de mi carne; ésta será llamada Varona, porque del varón fue tomada" (Génesis 2:23). Luego, la Biblia dice, "y llamó Adán el nombre de su mujer, Eva, por cuanto ella era madre de todos los vivientes" (Génesis 3:20). La palabra hebrea para Eva es kjavvá [o cava], la cual significa "dadora de vida". Su nombre describe la esencia de su naturaleza como madre de la humanidad.

Veamos unos cuantos ejemplos más de personajes bíblicos y la importancia de sus nombres. En ocasiones, Dios cambiaba los nombres de Su pueblo para reflejar las promesas que Él les había hecho y los propósitos que Él tenía con ellos, los cuales iban mucho más allá de sus propias expectativas o las de sus padres.

• En Génesis 17:4-5, el nombre de Abram, el cual significaba "mi padre es exaltado" o "sumo padre", fue cambiado a Abraham, el cual significa "padre de multitudes", reflejando la promesa de que Abraham iba a ser, "una nación grande y fuerte, y habiendo de ser benditas en él todas las naciones de la tierra" (Génesis 18:18).
• En Génesis 32:27-28, el nombre de Jacob, el cual significaba "el que suplanta", fue cambiado a Israel, el cual significa "gobernará como Dios" o "príncipe de Dios". Esto reflejaba el hecho de que la gran nación de Israel surgiría de su linaje—la nación que debía ser la representante terrenal de Dios por ser "un reino de sacerdotes, y gente santa" (Éxodo 19:6).
• En Juan 1:42, Jesús cambió el nombre de Simón, el cual se derivaba de la palabra hebrea cuyo significado era "escuchar", a Cefas, el cual significa "piedra" o "roca". La traducción española de esta palabra es "Pedro". El nuevo nombre de Pedro indica su función en el establecimiento y liderazgo de la iglesia al inicio de la misma (Véase Mateo 16:18).

¿Por qué Dios puso tanto énfasis en los nombres de las personas? Porque la humanidad fue creada a Su imagen, y Él da gran importancia a Su propio nombre. Usando nuestra primera definición, el nombre de Dios simboliza la esencia de Su naturaleza. Éste representa Sus atributos y características colectivas—Su naturaleza, poder y gloria. Recuerde que, debido a que hay una total consistencia entre quién es Dios y lo que Él hace y dice, Él tiene plena integridad o rectitud—lo cual es definición de santidad. La razón principal por la que se nos ordena a no usar el nombre de Dios en vano (Éxodo 20:7) es porque Su nombre no solamente representa quién Él es, sino también porque es quién Él es.

Dios le reveló esta tremenda verdad a Moisés:

Dijo Moisés a Dios: He aquí que llego yo a los hijos de Israel, y les digo: El Dios de vuestros padres me ha enviado a vosotros. Si ellos me preguntaren: ¿Cuál es su nombre?, ¿qué les responderé? Y respondió Dios a Moisés: YO SOY EL QUE SOY. Y dijo: Así dirás a los hijos de Israel: YO SOY me envió a vosotros. Además dijo Dios a Moisés: Así dirás a los hijos de Israel: Jehová, el Dios de vuestros padres, el Dios de Abraham, Dios de Isaac y Dios de Jacob, me ha enviado a vosotros. Este es mi nombre para siempre; con él se me recordará por todos los siglos (Éxodo 3:13-15).

En otras palabras, Dios está diciendo, "Yo soy Mi nombre. Lo que sea que Yo soy así es como Me llamo". Cuando se traduce este concepto al español, se leería algo así: "Mi nombre es lo que sea que Yo soy en el momento en que Yo estoy ahí". Esto es porque Dios es Todo-suficiente y Su nombre difiere dependiendo de cuál sea nuestra necesidad en ese momento en particular. De hecho, lo que Dios nos dice es: "Si necesitas pan, entonces ora, 'Padre, Tú eres mi Pan'. Cuando reconoces que Yo soy tu Proveedor y tu Sustento, entonces Yo me vuelvo Pan para ti. Si tienes sed, entonces ora, 'Padre, Tú eres mi Agua'. Yo manifiesto la característica de lo que sea que necesites". Además, al llamarse a Sí mismo "el Dios de Abraham, Dios de Isaac y Dios de Jacob" (Éxodo 3:15), Él afirma que es un Dios personal que suple las necesidades individuales de los humanos. Él es el Dios de un pueblo real—Abraham, Isaac y Jacob. De la misma manera, Él desea ser su Dios y suplir sus necesidades individuales, no importa cuáles sean.

Esta es la razón por la cual en el Antiguo Testamento se le atribuyen tantos nombres a Dios. Para darle otros ejemplos más, también se le describe a Él como "fuego consumidor" (Deuteronomio 4:24), "como sombra de gran peñasco en tierra calurosa" (Isaías 32:2) y como "pastor" (Salmos 23:1) — tres distintivos atributos que reflejan aspectos específicos de la naturaleza y el carácter de Dios. Con todo, el nombre superlativo de Dios, YO SOY, abarca toda Su naturaleza y todos Sus atributos.

Fuente: Munroe, M. (2005) Entendiendo el Propósito y el Poder de la Oración. Whitaker House. EE.UU.

sábado, 19 de noviembre de 2011

Devocional Día 121

Devocional Día 121
Entendiendo el Propósito y el Poder de la Oración


El poder del nombre de Jesús


NUESTROS DERECHOS EN EL PACTO

Dios no nos debe nada. No podemos reclamarle nada fuera de la obra de gracia de Cristo en nuestro favor. Cristo nos redimió de nuestros pecados o transgresiones (Efesios 1:7). Cuando usted comete una transgresión, usted hace algo ilegal. De manera similar, alguien que no conoce a Dios o no tiene la apropiada relación con Dios por medio de Cristo no puede legalmente tratar sus negocios con Dios. Con todo, por medio de Jesús podemos ser perdonados de nuestras transgresiones. Él canceló nuestro pecado por medio de Su sacrificio en la cruz y nos libró del poder del pecado, por eso ahora tenemos acceso legal a Dios por medio de Su nombre. Nadie puede reclamar el poder del nombre de Jesús sin tener derecho oficial como hijo de Dios. "Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios" (Juan 1:12). Y recuerde que, debido a que Jesús ganó nuevamente el dominio del hombre sobre la tierra, ahora nosotros también podemos gobernar legalmente sobre la tierra por medio de Su autoridad.

La autoridad que tenemos, en el nombre de Jesús, es una autoridad en el pacto.

La autoridad que nos fue conferida en Su nombre por medio de la oración es una autoridad en el pacto; la cual está basada en nuestra relación de pacto con Dios por medio de Cristo. "Pero ahora tanto mejor ministerio es el suyo, cuanto es mediador de un mejor pacto, establecido sobre mejores promesas" (Hebreos 8:6). Podemos orar a Dios directamente por medio del nombre de Jesús porque Él nos ha dado autoridad para hacerlo basado en el nuevo pacto. En el Nuevo Testamento encontramos que siete veces Jesús hizo la siguiente declaración, dándonos derecho legal para usar Su nombre delante de Dios.

En aquel día no me preguntaréis nada. De cierto, de cierto os digo, que todo cuanto pidiereis al Padre en mi nombre, os lo dará. Hasta ahora nada habéis pedido en mi nombre; pedid, y recibiréis, para que vuestro gozo sea cumplido. Estas cosas os he hablado en alegorías; la hora viene cuando ya no os hablaré por alegorías, sino que claramente os anunciaré acerca del Padre. En aquel día pediréis en mi nombre; y no os digo que yo rogaré al Padre por vosotros, pues el Padre mismo os ama, porque vosotros me habéis amado, y habéis creído que yo salí de Dios (Juan 16:23-27).

Por consiguiente, la fuerza de las oraciones elevadas en el nombre de Jesús es una autoridad en el pacto. Oramos al Padre basados en nuestra relación con Cristo, quien es Señor del nuevo pacto. Filipenses 2:10 dice, "para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra". Debido a que Cristo restauró nuestra relación y nuestros derechos tanto con Dios como con la tierra, Su nombre es nuestra autoridad legal—ya sea que estemos tratando con "los cielos" (con Dios), "la tierra" (con los hombres) o "debajo de la tierra" (con Satanás).

En esencia, el nombre de Jesús es nuestra autoridad legal para llevar a cabo negocios espirituales con Dios. "Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre, el cual se dio a sí mismo en rescate por todos, de lo cual se dio testimonio a su debido tiempo" (1ra Timoteo 2:5-6).

Fuente: Munroe, M. (2005) Entendiendo el Propósito y el Poder de la Oración. Whitaker House. EE.UU.

viernes, 18 de noviembre de 2011

Devocional Día 120

Devocional Día 120
Entendiendo el Propósito y el Poder de la Oración


El poder del nombre de Jesús

Debemos poder usar legalmente la autoridad detrás del poder del nombre Jesús para así obtener resultados en la oración.

Uno de los elementos más importantes de la eficacia de la oración es usar el nombre de Jesús. Además de orar conforme a la Palabra, orar en el nombre de Jesús le da a nuestras oraciones un tremendo poder

¿ES UNA FÓRMULA MÁGICA?

Las oraciones de muchos creyentes no son contestadas porque ellos malinterpretan lo que significa orar en el nombre de Jesús. Tenemos la tendencia a pensar que podemos elevar cualquier tipo de oración y decir, "en el nombre de Jesús, Amén", creyendo que sólo la frase es lo que hace que nuestras oraciones tengan efectividad con Dios. No funciona de esa manera.

No deberíamos intentar de dignificar o santificar nuestras oraciones adhiriendo el nombre de Jesús al final. Como aprendimos en los capítulos anteriores, el nombre de Jesús no es una fórmula mágica o una contraseña que garantiza la aceptación automática de nuestras oraciones. Cuando la Biblia dice que debemos orar en el nombre de Jesús, ésta no se refiere a la palabra J-e-s-ú-s como tal, porque esa es simplemente una palabra española para identificar al Hijo de Dios; otros idiomas traducen Su nombre usando diferentes palabras. De manera que, no es la palabra, sino lo que el nombre representa lo que hace la diferencia. Si su nombre fuera Bill Gates, eso no quiere decir que usted tiene billones de dólares. Si usted se llamara Sarah Hughes, eso no quiere decir que usted ganó una medalla de oro en patinaje sobre hielo. Las palabras en sí no significan nada a menos que haya substancia y realidad detrás de ellas. De igual forma, nuestra oración no es eficaz solamente porque usamos la palabra Jesús, sino por entender el significado de quién Él es realmente y de apropiarnos de Su poder por medio de la fe en Su nombre.

En el libro de Hechos, vemos una clara demostración de esta verdad en el relato de los hijos de Esceva.

Pero algunos de los judíos, exorcistas ambulantes, intentaron invocar el nombre del Señor Jesús sobre los que tenían espíritus malos, diciendo: Os conjuro por Jesús, el que predica Pablo. Había siete hijos de un tal Esceva, judío, jefe de los sacerdotes, que hacían esto. Pero respondiendo el espíritu malo, dijo: A Jesús conozco, y sé quién es Pablo; pero vosotros, ¿quiénes sois? Y el hombre en quien estaba el espíritu malo, saltando sobre ellos y dominándolos, pudo más que ellos, de tal manera que huyeron de aquella casa desnudos y heridos. Y esto fue notorio a todos los que habitaban en Éfeso, así judíos como griegos; y tuvieron temor todos ellos, y era magnificado el nombre del Señor Jesús (Hechos 19:13-17).

Esta historia revela que alguien puede usar el nombre de Jesús las veces que quiera, pero no tendrá autoridad sobre el diablo si (1) él no tiene una relación apropiada con Cristo, y (2) si él no entiende cómo usar el nombre de Jesús. Debemos poder usar legalmente la autoridad detrás del poder del nombre Jesús para así obtener resultados en la oración.

Piense en esto: ¿Qué dice la ley acerca de alguien que usa el nombre de otra persona sin tener autoridad legal para hacerlo? La ley le llama a esto fraude. Suponga que usted fue al banco y dijo que quería retirar dinero de su cuenta. El cajero le pedirá su identificación. En otras palabras, él no necesariamente le tomará la palabra, sino que requerirá algo más profundo—una prueba de identidad. Si usted le dijera, "Oh, dejé mi identificación en casa", él le contestará, "entonces usted tendrá que dejar el dinero en el banco". O suponga que usted se robó un cheque que estaba a mi nombre, lo endosó falsificando mi firma e intentó cambiarlo. El cajero revisará su escritura con un ejemplar de mi firma registrada. Cuando él vea que son diferentes, él llamará a seguridad y dirá, "detengan a esta persona hasta que llegue la policía".

La mayoría de nosotros no pensaría en cometer fraude en un banco, pero todo el tiempo hacemos algo similar en la oración. Oramos mucho diciendo, "en el nombre de Jesús". El Padre dice, "Muéstrame tu identificación. ¿Tienes una buena relación con Mi Hijo? ¿Oras basado en la rectitud de Cristo o en tus propios méritos? ¿Entiendes quién es mi Hijo y crees en Su autoridad y poder?" Al igual que los hijos de Esceva se dieron cuenta, no hay resultados si oramos en el nombre de Jesús sin saber quién es Él y sin orar en fe de acuerdo a ese conocimiento.

Fuente: Munroe, M. (2005) Entendiendo el Propósito y el Poder de la Oración. Whitaker House. EE.UU.

jueves, 17 de noviembre de 2011

Experiencias Exitosas (Ministerio Nehemías)

Experiencias Exitosas
Ministerio Nehemías
Iglesia Cristiana Integral Casa sobre la Roca
Cali, Colombia

El jueves 24 de noviembre tendremos nuestra última reunión congregacional del Ministerio Nehemías, por lo cual deseamos invitarte a compartir la Palabra de Dios en torno al tema "Experiencias Exitosas", que estamos seguros será de gran bendición para tu vida en el rol espiritual, familiar y laboral en el cual te desempeñas.
Sólo una cosa te pedimos, que por favor confirmes tu asistencia, por razones de logística y porque tendremos sorpresas muy especiales.

Mil Bendiciones!,


Oscar Campo

Director

Carrera 48 N. 9D – 35,
Santiago de Cali, Colombia

Devocional Día 119

Devocional Día 119
Entendiendo el Propósito y el Poder de la Oración


El poder de la Palabra

PONIENDO EN PRÁCTICA LA ORACIÓN

Pregúntese usted mismo:
  • Un principio cardinal para que la oración sea contestada es que yo creo en la fidelidad de Aquel a quien le oro. ¿Creo yo que Dios es honorable y Él cumplirá Su Palabra?
  • ¿Creo que la Palabra es viva y actúa a mi favor, o es que la lectura de la Biblia es nada más que una obligación religiosa para mí?
  • Cuando leo en la Biblia acerca de que Dios contesta las oraciones de Su pueblo, ¿permito que eso edifique mi fe para mis propias circunstancias, o pienso que simplemente estoy leyendo historias interesantes?

Pasos de acción:
  • Enfóquese esta semana en vivir en Cristo y que Sus palabras vivan en usted (Juan 15:7), para que así la Palabra habite en usted y obre poderosamente en su vida. Tome tiempo para adorar y confraternizar con Dios, leyendo y meditando en Su Palabra, orando y ayunando.
  • Medite en los versículos que hablan sobre las diferentes necesidades en su vida para que así pueda edificar su fe en Dios y en Su Palabra. (Por ejemplo, sabiduría: Santiago 1:5; salvación: Juan 3:16; sanidad: 1ra Pedro 2:24; finanzas: Filipenses 4:19; prosperidad: Isaías 1:19-20; provisión: Mateo 7:11).
  • Examine la vida de tres personajes bíblicos que ofrecieron oraciones eficaces ante Dios. ¿Cómo fueron sus oraciones? ¿Cómo eran sus vidas? ¿Qué les había prometido Dios? Escriba los datos que encuentre y úselos como referencias para cuando usted se halle en situaciones similares.

PRINCIPIOS

1) Lo que sea que le pidamos a Dios que haga en nuestras vidas, en la vida de los demás o en el mundo, debemos basarlo en Su Palabra. El propósito de Dios debe ser tanto la motivación como el contenido de nuestras oraciones.
2) Sin la Palabra de Dios como base, nuestras oraciones no tienen fundamento. Éstas estarían basadas meramente en nuestras opiniones, deseos y sentimientos. Tales oraciones son insuficientes para efectuar un cambio.
3) La oración es enunciar la Palabra de Dios exactamente como Él nos la dio.
4) No hay diferencia entre lo que Dios le dio a las personas de la Biblia como base para sus oraciones eficaces y lo que a usted y a mí se nos ha dado para trabajar. Ambos confiamos en lo que Dios le ha dado a toda la humanidad— Su Palabra.
5) Dios quiere usar Su poder en el mundo. Sin embargo, para que Él lo haga, nosotros debemos saber cómo apropiarnos de Su Palabra. Debemos entender lo que es y cómo aplicarla.
6) Dios mismo habla en la Palabra.
7) La Palabra de Dios es el fundamento de Su poder. Su poder es un reflejo de Su grandeza.
8) La Palabra nos revela la naturaleza de Dios.
9) Un principio cardinal para que la oración sea contestada es creer en la fidelidad de Aquel a quien usted le ora. La fe es confianza en acción.
10) La Palabra es viva y actúa a nuestro favor.
11) La Palabra edifica nuestra fe.
12) La Palabra dice mucho acerca de cómo Dios contesta las oraciones de los creyentes.
13) La Palabra prepara al que ora para que ore.



Fuente: Munroe, M. (2005) Entendiendo el Propósito y el Poder de la Oración. Whitaker House. EE.UU.

miércoles, 16 de noviembre de 2011

Devocional Día 118

Devocional Día 118
Entendiendo el Propósito y el Poder de la Oración


El poder de la Palabra

LA PALABRA PREPARA AL QUE ORA PARA QUE ORE

Por último, por medio de la oración la Palabra nos da poder permitiéndonos prepararnos para recibir dicho poder y para mantener nuestra comunión con Dios. Salmos 119 nos dice que cuando nosotros tomamos la Palabra de corazón, ésta mantendrá nuestras vidas en línea con la voluntad de Dios para que nada nos impida caminar en Sus caminos y recibir respuesta a nuestras oraciones: "Bienaventurados los que guardan sus testimonios, y con todo el corazón le buscan; pues no hacen iniquidad los que andan en sus caminos...En mi corazón he guardado tus dichos, para no pecar contra ti" (vv. 2-3, 11).

Como aprendimos anteriormente, Aarón debía prepararse antes de entrar en la presencia de Dios para ofrecer sacrificios en el Día de la Expiación. Nosotros debemos ofrecer nuestras vidas cada día como sacrificio vivo delante de Dios para que podamos continuar nuestra confraternidad con Él. "Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional" (Romanos 12:1). Luego, a medida que nuestras mentes sean transformadas por la lectura y meditación de la Palabra, conoceremos la voluntad de Dios y oraremos confiada y eficazmente:

No se amolden al mundo actual, sino sean transformados mediante la renovación de su mente. Así podrán comprobar cuál es la voluntad de Dios, buena, agradable y perfecta (v. 2, el énfasis fue añadido).

¡Que tremendo regalo es la Palabra de Dios para nosotros! Ésta nos da el poder para conocer y hacer la voluntad de Dios, el poder para orar con certeza y denuedo en todas las situaciones y el poder para saber que Dios nos escucha cuando oramos conforme a Su voluntad. "Y si sabemos que Dios oye todas nuestras oraciones, podemos estar seguros de que ya tenemos lo que le hemos pedido" (1ra Juan 5:15).

OREMOS JUNTOS

Padre celestial:

Tú has dicho que los que escuchan Tu Palabra y la reciben, los que permiten que penetre en sus corazones, son como el buen terreno (Mateo 13:23). Con todo, el poder está en la Palabra. Es la Palabra la que da buen fruto en nosotros y brota en nosotros para vida eterna. Te pedimos que cumplas Tu Palabra en nuestras vidas. Haznos en terreno fértil que da buen fruto. Tu Palabra nos hace creer que Tú contestarás las oraciones presentadas en fe y de acuerdo a Tu voluntad. Estamos de acuerdo contigo en que todas nuestras oraciones serán contestadas con un "sí". Nos prepararemos y estaremos a la expectativa de la respuesta. Danos la confianza de que si Tú lo dijiste, lo harás; si Tú lo prometiste, será hecho. Gracias por tu Palabra. Gracias por la fe que nos has dado. Ayúdanos a esperar un milagro. Oramos en el nombre de Jesús, nuestro Sumo Sacerdote, quien se sienta a Tu diestra e intercede por nosotros. Amén.

Fuente: Munroe, M. (2005) Entendiendo el Propósito y el Poder de la Oración. Whitaker House. EE.UU.
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