Te invitamos a visitarnos en:

http://www.laquepagina.es.tl/


Entrégale a Dios tu amor, y él te dará lo que más deseas. Pon tu vida en sus manos; confía plenamente en él, y él actuará en tu favor. Salmo 37:4 BLS

jueves, 15 de diciembre de 2011

Cualidades de un líder - Tip 13

Tips
Cualidades indispensables de un líder



Actitud positiva:

Si crees que puedes, puedes
El descubrimiento más grande de mi generación es que los seres humanos pueden cambiar sus vidas al cambiar su actitud mental
—William James, sicólogo
Una persona de éxito es aquella que puede construir una base firme con los ladrillos que otros le han arrojado.
—David Brinkley, periodista de televisión
Más que transpiración e inspiración
La revista Life lo nombró el hombre número uno del milenio. Es asombroso el número de cosas que inventó: 1093. Obtuvo más patentes que cualquiera otra persona en el mundo. Por 66 años consecutivos, recibió al menos una cada año. También desarrolló un moderno laboratorio de investigación. Su nombre fue Thomas Edison. La mayoría de las personas creen que Edison tenía un genio creativo. Esto lo demostró en el trabajo duro. «Genio», decía él, «es 99% de transpiración y 1% de inspiración» Creo que su éxito fue el resultado de un tercer factor: su actitud positiva.
Edison era un optimista que siempre veía lo mejor en todo. «Nos asombraríamos si hiciéramos todas las cosas que somos capaces de hacer», dijo una vez. Cuando intentó diez mil veces encontrar los materiales correctos para el tubo de luz incandescente no lo vio como muchos fracasos seguidos. Con cada intento tuvo información sobre lo que no funcionaba, acercándolo más a una solución. Nunca dudó que encontraría una buena solución. Su creencia se podría resumir en la siguiente afirmación: «Muchos de los fracasos de la vida son de personas que no se dieron cuenta cuán cerca estaban del éxito cuando se dieron por vencidos».
Probablemente la muestra más notable de la actitud positiva de Edison es la forma en que enfrentó una tragedia que ocurrió cuando llegaba a los 70 años. El laboratorio que había construido en West Orange, New Jersey, fue mundialmente famoso. Llamó al complejo de 15 edificios su fábrica de inventos. Su edificio principal era gigantesco; más grande que tres campos de fútbol. Desde esa base de operaciones, él y su personal concebían inventos, desarrollaban prototipos, elaboraban productos y se los enviaban a los consumidores. Llegó a ser un modelo de investigación y fabricación moderna.
Edison amaba el lugar. Pasaba cada minuto que podía allí, e incluso con frecuencia se quedaba a dormir, lo que hacía sobre una de las mesas del laboratorio. Pero un día de diciembre de 1914 su amado laboratorio se incendió. Mientras estaba parado afuera viendo cómo se quemaba, dicen que dijo: «Niños, busquen a su madre, nunca verá otro fuego como este».
La mayoría de la gente se hubiera sentido aplastada, no Edison. Después de la tragedia afirmó: «Tengo 67 años, pero no soy demasiado viejo como para no emprender un nuevo comienzo. He pasado por muchas cosas así». Reconstruyó el laboratorio y se mantuvo trabajando por otros diecisiete años. «Me sobran las ideas pero me falta el tiempo» comentaba. «Espero vivir solo cien años». Murió a los ochenta y cuatro.
Al grano
Si Edison no hubiera sido una persona tan positiva, nunca hubiera alcanzado tanto éxito como inventor. Si observas la vida de las personas que logran éxitos duraderos en sus respectivas profesiones, encontrarás que casi siempre poseen una perspectiva positiva de la vida.
Si deseas ser un líder efectivo, es esencial tener una actitud positiva. Esto no solo determina el nivel de compromiso como persona, sino también tiene un impacto en cómo los demás interactúan contigo. Para aprender más sobre lo que significa ser positivo, piensa en estas cosas:
1. Tu actitud la decides tú
La persona promedio prefiere esperar que otros la motiven. Cree que piensa como piensa por culpa de sus circunstancias. Pero ¿qué viene primero, la actitud o las circunstancias? Este es un tipo de pregunta como la del huevo y la gallina. La verdad es que no importa quién fue primero. No importa lo que sucedió ayer, tú decides tu actitud hoy.
El sicólogo Víctor Frankl creía que «la última de nuestras libertades humanas es decidir cuál será nuestra actitud en cualquier circunstancia». Él conocía la verdad de esta afirmación. Sobrevivió a la prisión en un campo de concentración nazi, y a través de su penosa experiencia no permitió que su actitud se deteriorara. Si él pudo mantener una buena actitud, también tú puedes.
2. Tu actitud determina tus acciones
El experto en vida familiar Denis Waitley se refiere a este asunto diciendo que, «la ventaja de un ganador no está en haber nacido como un superdotado, ni en un alto cociente intelectual, ni en el talento. La ventaja del ganador está en la actitud, no en la aptitud. La actitud es la norma para el éxito». Tu actitud es crucial porque determina la forma como actúas.
3. Tu gente es un espejo de tu actitud
Constantemente me siento asombrado por las personas que muestran una actitud pobre y todavía esperan que su gente sea optimista.
Pero la ley del magnetismo todavía es real: según seas tú, así será la gente que atraigas.
Si miras a la vida de Edison, podrás ver que su actitud positiva y su entusiasmo no solo lo incentivaban a él sino que también inspiraba a su gente a mantenerse avanzando hasta obtener el éxito. Intencionadamente trató de traspasar esa cualidad a otros.
Una vez dijo que si «lo único que dejamos a nuestros hijos es la cualidad del entusiasmo, les habremos dado una propiedad de incalculable valor».
4. Mantener una buena actitud es más fácil que recuperarla
Eugene H. Peterson escribió en Earth and Altar [Tierra y altar], «la compasión es una de las más nobles emociones de los seres humanos, la autocompasión es posiblemente la más innoble … es una incapacidad, una enfermedad emocional debilitante que distorsiona severamente nuestra percepción de la realidad … un narcótico que deja a sus adictos inutilizados y abandonados».
Si tú ya tienes una actitud positiva, quiero estimularte a que la mantengas. Por otra parte, si tienes dificultad en esperar lo mejor de ti y de otros, no te desesperes. Debido a que tú decides tu actitud, puedes cambiarla.
Reflexionemos
El cirujano cardíaco inglés Martyn Lloyd-Jones aseguraba que, «la mayor parte de la infelicidad en la vida se debe a que la gente se escucha a sí misma en vez de hablarse a sí misma». ¿Qué clase de voces oyes tú? Cuando te reunes con otras personas, ¿piensas que te van a decepcionar? Cuando enfrentas nuevas experiencias, ¿te dice una voz en tu cabeza que vas a fracasar? Si estás oyendo mensajes negativos, necesitas aprender a darte conversación mental de estímulo positivo. La mejor manera de reprimir tu actitud es prevenir tu mente de caer en cualquier pensamiento negativo.
Convencimiento
Para mejorar tu actitud, haz lo siguiente:

•     Aliméntate con la «comida» correcta. Si has estado careciendo de alimento positivo, necesitas comenzar a alimentarte con una dieta regular de material motivacional. Lee libros que estimulen una actitud positiva. Escucha grabaciones motivacionales. Mientras más negativo seas, más tiempo tomará cambiar tu actitud. Pero si consumes una dieta constante de «comida» correcta podrás convertirte en una persona que piense positivamente.
•     Alcanza a una meta cada día. Algunas personas caen en una rutina de negatividad porque sienten que no están progresando. Si este es tu caso, comienza a establecer diariamente metas que puedas alcanzar. Un modelo de realización positiva te ayudará a desarrollar un modelo de pensamiento positivo.
•     Escríbelo en la pared. Todos necesitamos recordatorios que nos ayuden a pensar correctamente. Alex Haley tenía un dibujo en su oficina de una tortuga sobre una estaca de una cerca para recordarle que todos necesitan la ayuda de otros. Como incentivo, las personas colocan en la pared premios que han obtenido, carteles inspiracionales o cartas que han recibido. Busca algo que funcione para ti y pónlo en la pared.
Para extraer diariamente
Cuando observas a cualquier atleta profesional, ves un gran talento. Pero la mente es lo que eleva lo mejor a su lugar más alto. Por ejemplo, piensa en la tenista Chris Evert, una de las mujeres atletas más grandes de todos los tiempos. Obtuvo dieciocho títulos de grand slam y un puntaje general de juegos ganados-perdidos de 1.309 y 146. En los diecisiete años de su carrera nunca ocupó un lugar por debajo del número cuatro. Ella comentaba, «lo que separa a los buenos de los grandes jugadores es su actitud mental. Esto solo podría hacer una diferencia de dos o tres puntos en todo el partido, pero la forma en que juegues esos puntos con frecuencia hará la diferencia entre ganar y perder. Si tu mente es fuerte puedes hacer casi todo lo que quieras». ¿Está tu mente «condicionada» a ganar los puntos decisivos que tienes por delante?

Fuente: Maxwell, J.C. (2000) Las 21 cualidades indispensables de un líder. Betania. EE.UU.

martes, 13 de diciembre de 2011

Un tal Jesús: El gran comunicador

Un tal Jesús



El  gran  comunicador

Jesús,  más  orador  que  escritor

Hoy  el  evangelio  es  un  libro.  Pero  en  un  principio  sus  narraciones  y  enseñanzas  se  dieron  en  forma  de  conversa­ciones,  en  lenguaje  corriente.  Cuando  Jesús  hablaba  no  había  muchos  eruditos,  sabios  y  profesionales  a  su  alrededor.  La  mayoría  de  sus  oyentes  fueron  gente  del  pueblo:  amas  de  casa,  pastores,  artesanos,  tejedores,  comerciantes  y  pescadores;  tam­bién  niños  que,  como  sabemos,  se  cuelan  por  todas  partes.  Y  Jesús  les  habló  no  como  quien  escribe  un  libro,  sino  como  quien  charla  amigablemente  con  un  grupo  de  allegados  y  amigos  en  la  plaza  de  mercado:  con  la  natural  unción  y  entusiasmo  de  quien  tiene  cosas  importantes  que  comunicar.  Por  eso  sus  parábolas  y  pláticas  suenan  como  las  noticias  del  día,  las  que  leemos  en  el  periódico  o  escuchamos  en  la  radio.

El  oficio  de  profeta

Si  consideráramos  a  Jesús  sólo  como  un  catedrático  de  ética  o  moral  al  estilo  de  Sócrates,  el  Sermón  del  Monte  se  parecería  mucho  a  los  manifiestos  demagógicos  de  nuestros  líderes  políti­cos.  Pero  Jesús  fue  mucho  más  que  eso;  además  de  Hijo  de  Dios,  Verbo  encarnado,  Palabra  viva  portador  del  amor  y  la  misericor­dia  divinas,  Jesucristo  fue  el  Gran  Profeta.
El  oficio  del  profeta  es  comunicar;  el  mismo  término  significa  "el  que  habla  en  nombre  de  Dios".  Jesucristo  cumplió  a  la  perfección  este  oficio  de  gran  comunicador  de  la  verdad  y  volun­tad  de  su  Padre.  No  sólo  porque  como  Hijo  de  Dios  las  conocía  a  la  perfección,  sino  porque  las  encarnó  en  su  vida  y  persona.  Jesucristo  es,  en  sí  mismo,  una  revelación.

Maestro  en  técnicas  de  comunicación

Jesús  conocía  además  el  alma  humana:  sus  necesidades,  angustias,  aspiraciones,  deseos,  y  para  llegar  a  ella  utilizó  los  mejores  recursos  de  comunicación  a  su  alcance.  Un  buen  ejemplo  de  las  técnicas  de  comunicación  empleadas  por  Jesús  son  las  parábolas.  Estas  son  como  un  evangelio  dentro  del  Evangelio,  porque  contienen  la  quintaesencia  de  su  mensaje.  Algunas  de  ellas  son  dignas  de  una  antología  universal  por  su  sencillez,  belleza  y  eficacia.  Pero  esta  forma  de  comunicación  tan  simple  y  eficaz  la  encontramos  en  todos  los  tiempos  y  latitudes.  Y  es  que  el  hombre  piensa  en  imágenes  e  incluso,  al  formular  verdades  abstractas,  debe  convertirlas  en  imágenes  habladas  o  escritas  para  entenderlas  y  comunicarlas.  El  lenguaje  de  la  imagen  es  el  más  propio  a  nuestra  naturaleza.  La  imagen  tiene  una  fuerza  que  las  ideas  abstractas  no  poseen.  Habla  a  la  inteligencia,  cautiva  la  imaginación,  conmueve  el  corazón  y  se  arraiga  pro­fundamente  en  el  subconsciente.  En  una  época  como  la  nuestra,  cuando  el  lenguaje  de  la  imagen  tiene  tanta  importancia  en  las  pantallas  grande  y  chica,  en  los  periódicos  y  revistas  y  en  la  publicidad,  las  parábolas  y  enseñanzas  vivas  de  Jesús  cobran  actualidad.

El  lenguaje  comunicativo  de  Jesús

En  tiempos  antiguos  no  había  cine,  ni  televisión,  aunque  existieron  maestros  de  la  narrativa  que  supieron  cautivar  a  la  gente  con  su  lenguaje  imaginativo,  portador  de  lecciones  profun­das  y  trascendentales.  Uno  de  ellos,  quizás  el  más  sobresaliente  por  la  hermosura  y  nobleza  de  su  mensaje  y  la  forma  transpa­rente  como  supo  transmitirlo,  fue  Jesús.  Veamos  algunas  carac­terísticas  del  lenguaje  comunicativo  de  Jesús. 

Maestro  en  el  uso  de  comparaciones  e  imágenes  tomadas  de  la  naturaleza  y  de  la  vida  real

Basta  leer  el  Evangelio  de  Mateo  para  ver  cómo  llama  a  sus  discípulos  "pescadores  de  hombres",  y  habla  de  "remiendos  nuevos  en  vestidos  viejos";  de  lámparas  que  no  se  encienden  para  colocarlas  debajo  de  un  cajón,  sumen  candeleros;  de  la  levadura  de  los  fariseos;  del  camello  y  de  la  aguja.  Los  ejemplos  se  multiplican  si  vamos  a  los  otros  Evangelios.  Jesús  describe  a  sus  discípulos  como  sal  de  la  tierra  y  luz  del  mundo,  como  ovejas  en  medio  de  lobos;  los  encarece  a  ser  prudentes  como  serpientes,  pero  sencillos  como  palomas.  A  los  falsos  profetas  los  tilda  de  "lobos  feroces  disfrazados  de  ovejas".

Jesús  es  maestro  del  contraste

Este  funciona  magníficamente  cuando  habla  de  los  fariseos  que  imponen  cargas  pesadas  sobre  los  demás,  mientras  ellos  no  quieren  tocarlas  ni  con  un  dedo;  son  los  mismos  que  cuelan  un  mosquito  y  se  tragan  un  camello;  sepulcros  blanqueados,  limpios  por  fuera  pero  llenos  de  podredumbre  por  dentro.
Jesús  ve  las  cosas  con  ojos  de  artista  y  poeta,  para  quien  el  mundo  entero  es  una  gran  parábola  que  esconde  mil  verdades  y  sorpresas.  Se  ha  fijado  en  los  cuervos  de  color  negro  que  ni  siembran,  ni  siegan,  ni  recogen  en  graneros,  y  en  los  lirios  blancos  del  campo,  que  no  hilan  ni  tejen,  pero  que  se  visten  con  esplendor  envidiable  aun  para  el  mismo  Salomón.  Y  para  hacer  eficaz  su  comunicación,  echa  mano  de  otros  elementos  de  la  naturaleza  como  el  relámpago  que  fulgura  de  un  extremo  al  otro  del  horizonte;  de  los  zorros  del  campo  con  sus  cuevas,  y  de  los  pájaros  con  sus  nidos.  No  se  escapa  la  caña  que  agita  el  viento,  el  pastor  que  separa  las  ovejas,  los  buitres  que  se  congregan  donde  está  la  mortecina,  y  la  gallina  clueca  que  arropa  bajo  sus  alas  a  los  polluelos.
Una  gran  cantera  de  imágenes,  explotada  por  Jesús  como  eficaz  instrumento  de  comunicación,  es  la  vida  humana.  Pone      .  en  acción  su  doctrina  y  mensaje  utilizando  ejemplos  de  tesoros  escondidos,  siervos  fieles  e  infieles,  pastores  asustados,  campe­sinos  que  aran  la  tierra,  lazarillos  que  conducen  a  ciegos,  criados  que  uncen  yuntas  de  bueyes,  penitentes  vestidos  de  saco  y  ceniza;  hombres  que  se  divierten  alegres,  en  banquetes  y  fran­cachelas,  o  que,  tristes,  llevan  a  enterrar  a  sus  muertos.
Jesús  es  además  maestro  de  la  paradoja  que  hace  penetrar  hasta  el  fondo  en  el  sentido  de  su  mensaje.  Como  aquella  de  que  si  tu  ojo  te  escandaliza,  sácatelo;  córtate  la  mano  o  el  pie  si  te  fueren  obstáculo  para  el  Reino.  El  cielo  y  la  naturaleza,  los  hombres  con  sus  oficios,  quehaceres  y  preocupaciones...  todo  es  un  gran  libro  donde  lee  Jesús  con  ojos  de  Maestro  de  la  comunicación,  recogiendo  elementos  ilustrativos  para  revelar­nos  su  mensaje.  Y  al  así  hacerlo,  él  mismo  se  revela  como  el  Gran  Comunicador.

Jesús  y  los  recursos  de  la  comunicación

Pero  no  se  queda  aquí  la  habilidad  comunicativa  de  Jesús.  De  él  podemos  aprender  muchas  técnicas  de  comunicación  que  están  apenas  descubriendo  los  expertos.  Citemos  algunas:
El  diálogo:  la  habilidad  para  interrogar,  inquietar  y  provo­car  respuestas.  Tradicionalmente  se  le  conoce  como  "método  socrático".  Y  sobre  el  mismo  se  ha  levantado  todo  un  sistema  que  los  sicólogos  llaman  "psicoanálisis".  "¿Quién  dice  la  gente  que  es  el  Hijo  del  hombre?  ...  ¿Y  ustedes  quién  dicen  que  soy?"  (Mateo  16:13-16).  Y  su  famosa  pregunta-respuesta  a  los  fariseos  que  le  querían  hacer  quedar  mal  delante  del  pueblo  con  la  cuestión  de  si  era  lícito  o  no  pagar  tributos  al  cesar:

—¿De  quién  son  esta  imagen  y  esta  inscripción? 
—Del  cesar,  contestaron.
—Denle,  pues  al  cesar  lo  que  es  del  cesar,  y  a  Dios  lo  que  es  de  Dios.
Marcos  12:16-17

Fueron  muchas  las  ocasiones  en  las  que  Jesús  hizo  sacar  a  sus  interlocutores  la  conclusión  de  sus  enseñanzas,  simplemente  preguntándoles.  Como  a  Simón  el  fariseo  que  criticaba  en  su  interior  el  que  Jesús  se  dejara  lavar  y  besar  los  pies  de  una  mujer  pecadora.  Después  de  referirle  la  historia  de  los  dos  deudores  a  quien  el  prestamista  condonó  sus  deudas  de  500  y  50  denarios  o  monedas  de  plata.  Jesús  preguntó:  "Ahora  dime,  ¿cuál  de  los  dos  lo  amará  más?"  (Lucas  7:36-50).  Al  maestro  de  la  ley  que  deseaba  conocer  cuál  era  el  mejor  camino  al  cielo,  Jesús  pregunta:  "¿Qué  está  escrito  en  la  ley?  ¿Cómo  la  interpretas  tú?"  (Lucas  10:25-37).
El  drama:  Cristo  sabe  utilizar  recursos  dramáticos  cuando  es  necesario  para  que  su  mensaje  sea  eficaz.  El  drama  más  eficaz  e  impactante  que  ojos  humanos  hayan  presenciado  fue  el  del  Calvario;  allí  Jesús  fue  el  gran  actor  y  al  mismo  tiempo  el  gran  comunicador.  Sus  palabras,  sus  gestos  y  sus  actitudes  comuni­caron  en  su  tiempo,  y  siguen  comunicando  hoy,  mil  mensajes  de  amor,  perdón,  misericordia  y  salvación.  Lo  mismo  podemos  decir  de  su  última  reunión  con  los  discípulos  en  el  aposento  alto,  y  de  su  oración  y  prendimiento  en  Getsemaní,  con  la  traición  de  Judas  de  fondo.  ¿Quién  puede  negar  el  dramatismo  de  su  resu­rrección  y  las  subsiguientes  apariciones  a  sus  discípulos?  Hasta  su  despedida  a  los  cielos  fue  dramática.  Este  y  todos  los  drama­tismos  que  rodean  la  vida  del  Maestro  atraen  la  atención  sobre  la  persona  del  Salvador  y  contribuyen  a  que  su  mensaje  llegue  y  se  grabe  en  las  mentes  y  corazones  de  quienes  lo  reciben.
Hay  otros  muchos  momentos  dramáticos  en  la  vida  de  Jesús  que  él  aprovechó  para  comunicar  su  mensaje  y  pensamiento.  Por  ejemplo,  el  incidente  con  la  mujer  adúltera  a  quien  los  fariseos  quisieron  apedrear  en  su  presencia,  cuando  tuvieron  que  reti­rarse  avergonzados  al  ser  expuestos  en  su  hipocresía  (Juan  8:1-11).  No  menos  dramático  es  el  caso  de  la  mujer  que  unge  a  Jesús  en  casa  de  Simón;  gesto  que  Jesús  interpreta  como  un  anticipo  profético  de  su  muerte  y  sepultura  (Mateo  26:6-13).  Pero  ningún  pasaje  supera  en  dramatismo  y  a  la  vez  en  ense­ñanza,  al  de  la  resurrección  de  "Lázaro  (Juan  11:1-44).  Es  tal  el  poder  comunicativo  de  este  milagro,  que  la  narración  se  ha  convertido  en  una  pieza  de  la  literatura  universal,  y  sus  ense­ñanzas  dan  la  vuelta  al  mundo  en  boca  no  sólo  de  predicadores  y  maestros  cristianos,  sino  de  narradores  y  comunicadores  secu­lares.

Comunicación  conflictiva

El  mensaje  de  Jesús  crea  siempre  un  desafío,  por  eso  para  muchos  su  comunicación  es  conflictiva.  Esta  es  parte  de  su  misión  profética  y  de  su  estrategia  de  comunicación.  He  aquí  algunos  ejemplos:  estuvo  siempre  zarandeando  a  los  fariseos,  como  hoy  su  evangelio  zarandea  a  los  hipócritas,  insinceros  y  falsos:  "¡Ay  de  ustedes,  maestros  de  la  ley  y  fariseos  hipócri­tas.  .  .!"  (Mateo  23:13-33).  A  la  samaritana  la  intranquilizó,  pidiéndole:  "Ve  a  llamar  a  tu  esposo  y  vuelve  acá..."  (Juan  4:16);  a  Pedro  le  reprochó  sus  expectaciones  materialistas  del  Mesías  con  una  frase  dura  que  seguramente  lo  hizo  reflexionar:  "¡Aléjate  de  mí  Satanás.  .  .!"  (Marcos  8:33).  Y  Herodes  debió  comprender  muy  bien  su  mensaje  de  desprecio  por  su  libertinaje  e  hipocresía,  cuando  le  respondió  diciendo:  "¡Vayan  y  díganle  a  ese  zorro.  .  .!"  (Lucas  13:32).

Comunicación  vivencial

La  comunicación  de  Cristo  es  siempre  "vivencial",  o  como  otros  dirían,  "existencial".  Es  decir,  corre  pareja  con  la  vida  y  actividad  de  sus  oyentes;  invita  a  vivir  el  mensaje,  a  actuarlo  y  a  hacerlo  parte  de  la  propia  existencia.  "Vengan  a  ver  con  sus  propios  ojos",  respondió  a  Juan  y  a  Andrés  cuando  le  pregunta­ron  dónde  vivía  él.  Y  a  los  discípulos  de  Juan  el  Bautista,  inquietos  sobre  si  era  él  el  Mesías,  responde:  "Vayan  y  cuéntenle  a  Juan  lo  que  están  viendo  y  oyendo.  Cuéntenle  que  los  ciegos  ven,  los  cojos  andan,  los  que  tienen  lepra  son  sanados,  los  sordos  oyen,  los  muertos  resucitan,  y  a  los  pobres  se  les  anuncian  las  buenas  nuevas"  (Mateo  11:4-5).
La  comunicación  "existencial"  de  Jesús  se  palpa  vividamente  en  sus  encuentros  con  la  samaritana  a  la  orilla  del  pozo;  con  Zaqueo,  con  la  mujer  adúltera,  la  Magdalena,  y  con  las  hermanas  de  Lázaro  frente  a  su  sepulcro.  Después  de  estos  encuentros,  la  vida  de  toda  esta  gente  no  volvió  a  ser  la  misma.  Otro  tanto  podríamos  decir  de  cada  uno  de  los  llamamientos  a  sus  discípu­los.
Comunicación  orientada  al  hombre
Digamos  por  último  que  toda  la  comunicación  de  Jesús  estuvo  orientada  al  hombre,  en  el  sentido  más  genérico  de  la  expresión.  Todos  podían  sentirse  como  personas  dignas  delante  de  él;  desde  Nicodemo,  el  doctor  de  la  ley,  hasta  María  la  de  Mágdala,  de  la  que  había  sacado  varios  demonios;  desde  los  niños  inoportunos,  hasta  el  ladrón  de  la  derecha  en  la  cruz  y  las  mujeres  que  fueron  primero  a  su  tumba  el  día  de  su  resurrección.  A  todos  atiende  y  escucha  tratando  de  comprender  su  situación;  a  todos  comunica  con  oportuna  sabiduría  su  mensaje  de  amor  y  salvación;  a  todos  despide  con  palabras  de  perdón,  salud  y  esperanza.  Por  eso  el  evangelio  no  pierde  su  vigencia  hoy.  Conserva  no  sólo  su  elo­cuencia  comunicativa  que  fascina  por  su  sencillez  y  claridad,  sino  su  actualidad  y  valor,  por  la  relevancia  de  sus  enseñanzas  y  la  riqueza  de  su  mensaje.

Fuente: Jaramillo, L. (1998) Un tal Jesús. Ed. VIDA EE.UU.

jueves, 8 de diciembre de 2011

Cualidades de un líder - Tip 12

Tips
Cualidades indispensables de un líder

Pasión:

Toma la vida y ámala
Cuando un líder se expresa con pasión,
generalmente encuentra pasión como respuesta.
—John C. Maxwell
Cualquiera puede hacer las cosas superficialmente, pero una vez que has hecho un compromiso, tu sangre tiene algo particular, y es muy difícil detenerte.
—Bill Cosby, comediante
Salsa de pizza en las venas
En The 21 Irrefutable Laws of Leadership [Las 21 leyes irrefutables del líder], cuento la historia de las pizzas Papa John y cómo la compañía fundada en 1984 por John Schnatter, creció de 1 a 46 establecimientos en sus primeros siete años y de 46 a 1.600 en los siete años siguientes. El éxito fenomenal que la compañía experimentó en la segunda mitad fue debido a la Ley de Crecimiento Explosivo, que dice, «para aumentar el crecimiento, dirige a tus seguidores; para multiplicarlo, dirige a tus líderes». Pero ¿cuál fue la clave para el éxito de Papa John en los primeros siete años?
La respuesta es pasión. John Schnatter no solo come pizzas Papa John, sino que las respira, las duerme y las vive. Piensa en ellas con absoluta prioridad. Michael Speiser, analista de Lehman Brothers dijo en su revista Success [Éxito], «la pizza es la vida de Schnatter y la toma muy en serio».
La filosofia de Schnatter es sencilla y directa. «Concéntrate en lo que haces bien», aconseja, y «házlo mejor que nadie».
Lo que él hace bien es dirigir el negocio de más rápido crecimiento de su clase en el mundo; y lo disfruta tanto que siempre está en lo más reñido de las cosas.
Recientemente visitó una franquicia que pertenece a su esposa Annette, en el centro comercial de Louisville y encontró que el establecimiento estaba inesperadamente empantanado de órdenes. ¿Qué hizo él?, brincó adentro y ayudó a hacer pizzas por una hora y media. Esto es algo que le gusta hacer. Visita los establecimientos cuatro o cinco veces a la semana, casi siempre sin anunciarse, solo para estar seguro que todo marcha bien.
«Cuando a los veintidós años hablaba de mis sueños de un negocio de pizzas, la gente pensaba que estaba loco», ha dicho Schnatter. «Vendedores, banqueros y aun amigos solo se reían cuando yo les decía que abriría cinco o seis locales en un mes». Ahora normalmente se abren treinta locales por mes; un nuevo establecimiento cada día del año.
Pero Schnatter quiere expandir el negocio. Se abrió una nueva franquicia en Mexico y tiene planes de ampliarse a Venezuela, Puerto Rico y otros mercados extranjeros. No intenta detenerse sino hasta que esté a la cabeza como el más grande vendedor de pizza en el mundo. Solo podría hecer esto porque lo ama y le da todo cuanto ha recibido.
Al grano
Los expertos pasan mucho tiempo tratando de averiguar lo que hace a las personas exitosas. Casi siempre buscan sus credenciales, inteligencia, educación, y otros factores. Pero más que cualquiera otra cosa, la diferencia la hace la pasión. David Sarnoff de la RCA afirma que «nadie puede tener éxito a menos que ame su trabajo».
Si observas las vidas de líderes efectivos, encontrarás que casi nunca encajan en moldes estereotipados. Por ejemplo, más del 50% de todos los altos ejecutivos de la revista Fortuna 500 tienen promedios de C o -C en los primeros años de universidad.
Casi el 75% de todos los presidentes estaban en la mitad inferior de sus clases en la escuela. Más del 50% de todos los empresarios millonarios nunca terminaron los estudios universitarios. ¿Qué le permite a la gente que parece común, lograr grandes cosas? La respuesta es la pasión. En la vida del líder nada puede tomar el lugar de la pasión.
Echemos un vistazo a cuatro verdades sobre la pasión y qué pueden hacer por ti como líder.
1. La pasión es el primer paso para la realización
Tu deseo determina tu destino. Piensa en grandes líderes y quedarás impresionado por su pasión: Gandhi por los derechos humanos, Winston Churchill por la libertad, Martin Luther King Jr. por la igualdad, Bill Gates por la tecnología.
Cualquiera que viva por encima de una vida común tiene un gran deseo. Esto es cierto en cualquier campo: deseos débiles traen resultados flojos, así como un fuego pequeño produce poco calor. Mientras más fuerte sea tu fuego, más grande será el deseo y más grande el potencial.
2. La pasión aumenta tu fuerza de voluntad
Cuentan que un joven poco entusiasta se acercó al filósofo griego Socrates y le dijo con cierta indiferencia, «Oh, gran Sócrates, vengo a usted en busca de conocimiento».
El filósofo lo llevó hasta el mar, avanzó hasta lo profundo y lo sumergió por treinta segundos. Cuando lo soltó para que tomara aire, le pidió que repitiera lo que quería. El joven farfulló: «Conocimiento, gran conocimiento». Sócrates lo empujó debajo del agua otra vez, solo que ahora un poco más de tiempo. Después de repetirlo varias veces, el filósofo le preguntó: «¿Qué quieres?», el joven finalmente dijo, jadeando, «¡Aire, quiero aire!» «Bueno», respondió Sócrates, «Ahora, cuando quieras el conocimiento como quieres el aire, lo tendrás».
No hay sustituto para la pasión. Es el combustible de la voluntad. Si quieres cualquier cosa escasamente, no tendrás la voluntad para lograrlo. La única forma de tener esa clase de deseo es desarrollar la pasión.
3. La pasión te cambia
Si te dejas llevar por la pasión, en vez de por las percepciones de otros, llegarás a ser una persona más dedicada y productiva. Eso aumentará tu capacidad de impactar a los demás. Al final, tu pasión tendrá más influencia que tu personalidad.
4. La pasión hace posible lo imposible
El ser humano está hecho de tal forma que cuando cualquier cosa enciende el alma, las imposibiblidades desaparecen. Un fuego en el corazón levanta todo en su vida, es por eso que los líderes apasionados son tan efectivos. Un líder con gran pasión y pocas habilidades siempre sobrepasa a un líder con grandes habilidades y ninguna pasión.
Reflexionemos
A pesar del poder de la pasión, muchas personas en nuestra cultura parecen creer que la pasión es algo de lo que debemos estar recelosos. El sicólogo Tony Campolo ha hecho la siguiente observación: «Estamos atrapados en una etapa específica de nuestro genio nacional en la que no solo somos materialistas sino peor que eso; estamos convirtiéndonos en personas emocionalmente muertas. No cantamos, no bailamos, ni siquiera cometemos pecado con mucho entusiasmo».
¿Es la pasión una característica de tu vida? ¿Te levantas con entusiasmo por el nuevo día? ¿Es el primer día de la semana tu día favorito?, o ¿vives de fin de semana en fin de semana como sonámbulo a través de tu rutina de todos los días? ¿Qué tiempo hace desde que no puedes dormir porque estabas demasiado excitado por una idea?
Si la pasión no es una cualidad en tu vida, estás en problemas como líder. La verdad es que nunca podrás dirigir algo por lo cual no te sientas apasionado. No puedes iniciar un fuego en tu organización a menos que primero se encienda en ti.
Convencimiento
Para aumentar tu pasión haz lo siguiente:
•     Tómate la temperatura. ¿Cuán apasionado eres respecto de tu vida y tu trabajo? ¿Se nota? Haz una evaluación interrogando a varios compañeros de trabajo y a tu esposa sobre tu nivel de deseo. No serás un apasionado mientras no creas que la pasión puede hacer la diferencia en tu vida.
•     Regresa a tu primer amor. Muchas personas dejan que la vida y las circunstancias los descaminen. Piensa cuando comenzaste tu carrera, o incluso más atrás, cuando eras un niño. ¿Qué te desvió de tu camino? ¿Qué era aquello en lo que podías pasar horas y horas? Trata de recuperar tu antiguo entusiasmo. Después evalúa tu vida y tu carrera a la luz de esos antiguos amores.
•     Relaciónate con gente de pasión. Esto suena chistoso, pero dime con quién andas y te diré quién eres. Si has perdido tu fuego, acércate a alguien que lo pueda encender. La pasión es contagiosa. Trata de pasar tiempo con alguien que pueda contagiarte.
Para extraer diariamente
En 1916 el general Billy Mitchell, oficial de carrera del ejército de los Estados Unidos, fue asignado a una sección de la aviación. Allí aprendió a volar y esto se convirtió en la pasión de su vida. Aunque la aviación jugó un papel muy insignificante en la Primera Guerra Mundial, él pudo ver el potencial militar del poder aéreo. Después de la guerra comenzó una campaña para convencer a los militares de crear una fuerza aérea. Les demostró una y otra vez lo que podían hacer los aviones, pero encontró fuerte resistencia. Frustrado, en 1925 presionó al ejército para que lo procesara en un consejo de guerra. Un año más tarde renunció. Solo después de la Segunda Guerra Mundial fue exonerado y condecorado póstumamente con la Medalla de Honor. Mitchell estuvo listo a pagar el precio que fuera por hacer lo que sabía que era correcto. ¿Y tú? 

Fuente: Maxwell, J.C. (2000) Las 21 cualidades indispensables de un líder. Betania. EE.UU.

miércoles, 7 de diciembre de 2011

Devocional Día 136

Devocional Día 136
Entendiendo el Propósito y el Poder de la Oración


Conclusión: Llegando a ser personas de oración

Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra (Mateo 6:10).

La oración no es opcional. ¡Es necesaria! En este libro hemos explorado muchos principios poderosos con respecto a la oración. La oración es la invitación que extendemos a Dios para que intervenga en los asuntos terrenales, nuestro acuerdo con Su voluntad soberana, nuestra petición para que Él obre en este mundo. Es una parte vital del propósito de Dios en la creación—y es algo para lo que hemos sido llamados.

Me gustaría desafiarle a que tome los principios que se hallan en este libro y los ponga a prueba. Comience orando conforme a la Palabra de Dios y en el nombre de Jesús. Revise las preguntas personales y los pasos de acción al final de cada capítulo y póngalos en práctica. Descubra su poder, su autoridad y sus derechos como intercesor de la tierra. En resumen llegue a ser una persona de oración.

UNA PERSONA DE ORACIÓN.

Una persona de oración:

• Sabe que la oración es algo sagrado que Dios nos ha dado.
• Entiende su propósito en la vida como sacerdote de Dios e intercesor del mundo.
• Tiene una relación de confianza con el Padre celestial y desea que el mundo experimente el poder de Su presencia y vida.
• Sabe que la voluntad de Dios fluirá desde el cielo hasta la tierra por medio de sus oraciones y las oraciones de todo el pueblo de Dios.

Si conocemos el plan de Dios, pero fallamos en cumplirlo, seremos como la persona que ve su reflejo en un espejo e inmediatamente se olvida de cómo luce (Véase Santiago 1:22-25). La necesidad absoluta de la oración deberá ser como la imagen indeleble de nuestros corazones y mentes. Si queremos ver que la voluntad de Dios sea hecha en la tierra, entonces debemos hacer nuestra parte—debemos orar.

Dios desea que usted se asocie con Él en el gran propósito de reclamar y redimir al mundo. Las Escrituras dicen, "si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra" (2da Crónicas 7:14). Aquí Dios está diciendo, "si...mi pueblo… entonces yo". Una vez más, Dios ha llamado a Su pueblo a ser Sus sacerdotes e intercesores— esto abarca a todo el cuerpo de Cristo, no solamente a un grupo selecto de "guerreros de oración intercesora" de la iglesia local. Todos nosotros tenemos el poder de hacer que la voluntad de Dios se cumpla en la tierra para que todo el mundo pueda ser sanado y transformado por medio de Su gracia.

Recuerde, lo que ocurre en la tierra no está determinado por Dios, sino que está determinado por lo que Él permite que ocurra. La voluntad de Dios puede ser llevada a cabo sólo por medio de la cooperación del hombre terrenal. La oración es ese medio de cooperación. Por consiguiente, la oración es la actividad humana más importante.

Use el propósito y la posición que Dios le ha dado para invitar al cielo a intervenir en el reino terrenal. Prepare su corazón, su mente, su alma y su fuerza para asentir completamente en que la voluntad de Dios sea hecha en la tierra hasta que "los reinos del mundo [hayan] venido a ser de nuestro Señor y de su Cristo" (Apocalipsis 11:15).

La tierra depende de su oración. Las familias de la tierra dependen de su oración. Los hijos de sus hijos dependen de su oración. Toda la creación depende de su oración. El cielo depende de su oración. Mi desafío a usted es:

Cumpla con su obligación para con su generación y el futuro del planeta tierra.

Fuente: Munroe, M. (2005) Entendiendo el Propósito y el Poder de la Oración. Whitaker House. EE.UU.
Create your own visitor map