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Entrégale a Dios tu amor, y él te dará lo que más deseas. Pon tu vida en sus manos; confía plenamente en él, y él actuará en tu favor. Salmo 37:4 BLS

jueves, 30 de enero de 2014

Día 22: Cerdos en la sala




Agrupaciones de demonios

Los demonios se identifican de acuerdo con su naturaleza. Un espíritu de odio se llama “odio”. Cada demonio es un especialista. Un demonio de odio no alienta la concupiscencia ni la lujuria, solamente estimula el odio. Cuando a los demonios se les ordena identificarse con un nombre, usualmente se nombrarán en identidad con su naturaleza, p.e., rebeldía, maldición, indiferencia, etc. Sólo ocasionalmente un demonio dará un nombre personal como “Juanito” o “Paulina”. A veces usan nombres extranjeros. Esta es una maniobra de engaño para evitar que el ministro de liberación conozca su naturaleza verdadera. El ministro debe ordenar a los demonios que revelen su naturaleza diciendo, “¿cuál es tu naturaleza, demonio?”
Los demonios que viven en las personas rara vez se encuentran aislados; por lo general se juntan en grupos. Cada agrupación se puede considerar como una colonia, un clan, una tribu o una familia. Cuando se descubre o se discierne un demonio, inmediatamente uno debe estar alerta para buscar sus compañeros. Un grupo de demonios se juntan con el propósito de controlar un área particular en la vida de una persona. Por tanto, es muy lógico que los espíritus se encuentren en grupos especiales. Ciertos tipos de espíritus se encuentran una y otra vez en las mismas combinaciones; sin embargo, no se debe presumir que la combinación sea siempre la misma. Las posibilidades de agrupación de los demonios son ilimitadas.
Dentro de cada grupo habrá un “hombre fuerte” o espíritu dominador. Con frecuencia durante la ministra- ción se identificará específicamente un espíritu gobernante. No siempre es necesario que sea identificado como un espíritu gobernador para que tenga lugar la liberación. Por lo general tal identificación se dará por uno o dos motivos. Primero, el Espíritu Santo puede dirigir un orden en el procedimiento. El ministro de liberación deberá estar alerta a cualquier plan de batalla que el Señor quiera mostrar. Hay situaciones donde el Señor hará que se trate en primer lugar con el espíritu gobernante y luego con los espíritus compañeros. Otras veces la dirección del Señor será expulsar los espíritus menores primero y por último el espíritu gobernante. Parece que no vale la pena preguntarse por qué el Señor dirige en un modo o en otro. Un buen soldado está entrenado para seguir las órdenes sin cuestionar a su comandante. A veces se le puede dar una gran amplitud para que elija su propia ruta de ataque pero en otras ocasiones sus órdenes son muy específicas. Lo mismo es cierto en las batallas de la guerra espiritual.
Una segunda razón para que los espíritus se deban identificar es por el beneficio de la persona que recibe la liberación. Es muy útil conocer cuál espíritu sea, a fin de estar en guardia especial contra él en el futuro. Algunos espíritus están particularmente ligados o unidos con cuadros de hábitos que se deben cambiar y áreas del hombre carnal que se deben crucificar. Después de la liberación la persona debe luchar algunas batallas por sí misma para mantenerla. Es extremadamente útil conocer de manera exacta, cuando uno está peleando, contra qué combate, lo que es de la carne y lo que viene de los espíritus.
Por la experiencia que se ha ganado en centenares de liberaciones al tratar con grupos de demonios, estoy convencido que el espíritu gobernante es el primer espíritu en invadir cierta y determinada área. Como es el primero en ganar la entrada se puede establecer como gobernante. Luego se convierte en la llave y abre el camino a otros espíritus. Cuando se está expulsando a los demonios no es raro ordenar al espíritu gobernante, “ ¡Fuera tú y contigo todos tus compañeros!” o “ ¡Sal y trae todas tus raíces!” Si una parte de un grupo no se expulsa, se deja una puerta para que el grupo regrese. Por este motivo la liberación debe ser lo más cuidadosa y completa posible.
Se puede encontrar más de un espíritu demoníaco de un tipo determinado, dentro de un cierto grupo. Por ejemplo, la colonia de amargura puede contener varios espíritus
de resentimiento. También un tipo dado de demonio puede estar presente en más de un grupo. Por ejemplo, se puede encontrar un demonio de ira en la colonia de amargura y otro demonio de ira en la colonia de perfección. En una liberación es posible expulsar varios grupos de espíritus. En cada grupo puede haber un espíritu de depresión. Sólo mediante la acción del don sobrenatural de discernimiento se puede saber qué se ha tratado con tales combinaciones de espíritus.
La siguiente lista de grupos de demonios representa cuadros que se han comprobado por medio de sesiones verdaderas de liberación. Estas agrupaciones sólo sugieren lo que se puede encontrar. La lista de ninguna manera pretende ser exhaustiva, ni supone que las agrupaciones sean invariables. Se da una explicación sobre algunos grupos de la lista para ofrecer alguna profundidad en los problemas causados por un grupo particular de espíritus. Casi todos los grupos se explican por sí solos.
Los autores creen que la información que se brinda en este capítulo será de un gran valor práctico para quienes tienen un llamado al ministerio de la liberación. Ayudará a todos a entender mejor cómo los demonios se agrupan entre sí. Muchos años de estudio y de experiencia se han condensado en unas pocas páginas (ver anexo 1).

Amargura

En Hebreos 12:15 se hace una advertencia:
“Mirad bien, no sea que alguno deje de alcanzar la gracia de Dios; que brotando alguna raíz de amargura, os estorbe, y por ella muchos sean contaminados”.
La raíz de amargura es responsable de muchas “perturbaciones.” La amargura que se guarda en el corazón por mucho tiempo abrirá la puerta a la invasión de demonios. Esta es probablemente la abertura más común para la actividad de demonios. En muchos casos la amargura es hacia alguien dentro de la familia inmediata.
Los espíritus de amargura mantienen vivos los incidentes que nos hirieron. Las cosas que sucedieron hace muchos años aún están frescas y vivas en la memoria como si apenas hubiesen tenido lugar ayer. De esta manera la persona no solamente rivaliza con los problemas actuales sino que se enfrenta siempre con una gran carga de heridas en el pasado. El espíritu de falta de perdón mantiene vivos todos estos golpes y los revive de manera constante en la mente de la persona. Así, la herida más trivial nunca se perdona ni se olvida.
Dondequiera que se observe una actitud de amargura, se puede esperar la presencia de los espíritus de amargura, de resentimiento y de odio. En algunas ocasiones esta cadena de espíritus continúa para incluir otros espíritus o todos los del grupo.

Rebeldía

La rebeldía es el espíritu anticristo, de desobediencia y de falta de respeto por la autoridad. Dios ha establecido la autoridad en el hogar, en la iglesia, y en el gobierno civil. Dios mismo es nuestra suprema autoridad. Afirmar la obstinación por encima de cualquier nivel de la autoridad en el orden divino de Dios, es agradar a los demonios de la rebeldía. Para mantener esta área liberada se necesita una completa sumisión a toda autoridad constituida por Dios.

Control

Los espíritus de control se encuentran en casos como los siguientes: (1) Un padre que muestra un control antinatural sobre un hijo ya crecido; (2) un marido o una esposa que domina al cónyuge; (3) un ministro que es un dictador y no un pastor; (4) un miembro de un grupo de oración que controla al grupo o a otros en el grupo. Los métodos de control pueden incluir falsas visiones o falsas revelaciones, profecías falsas y cosas semejantes. Tal control se compara o se iguala con la hechicería que busca controlar a otra persona y hacer que haga lo que se quiere, ya sea que se sepa en una forma muy clara o sin saber el empleo del poder de los espíritus del mal.
El ministro de liberación también debe estar preparado para ministrar a las víctimas de los espíritus de control. Haga que las personas dominadas renuncien a todo control demoníaco y que declaren su libertad de las ataduras con base en la libertad que Cristo Jesús ganó y en forma firme rechacen cualquier control posterior. Los individuos liberados deben aprender a ejercitar su propia libertad y a tomar sus propias decisiones. Además, pueden necesitar una liberación personal de los espíritus de inseguridad, de inferioridad, de temor. También los espíritus de condenación pueden procurar persuadirlos que están hiriendo a las otras personas con quienes han tenido esa unión tan cercana. Quizás necesiten ayuda para que les sea posible separar a la persona de los demonios en la persona. Cuando esto se cumple pueden amar a la persona pero odiar a los demonios que buscaban controlarlos.

Represalia

Este grupo por lo general tiene su raíz en la amargura. Estos espíritus procuran devolver mal por mal. Una manifestación interesante se observó cuando se liberaba a un grupo de niños de este tipo de espíritu. Mientras un padre sostenía al niño durante la liberación vimos al niño que pellizcaba, mordía o golpeaba al padre. La disposición del niño cambió instantáneamente una vez que los espíritus salieron. En los adultos es más probable encontrar represalias mediante palabras o actos rencorosos.

Rechazo

La puerta para el espíritu de rechazo se abre más frecuentemente durante la niñez o cuando el niño aún está en el vientre de la madre. Si un niño no es deseado, el feto queda abierto para la entrada de un demonio de rechazo. Encuentro que para algunas personas esta idea puede ser desde ofensiva hasta repugnante. Piensan que es terriblemente injusto que tal cosa sea posible. Sin embargo, debemos recordar que el diablo no es un caballero y que no se rige por las reglas del deportista limpio. En cambio, es extremadamente maligno y perverso y no vacila ni por un instante en aprovechar una situación que estimule sus propósitos malvados. Satanás goza y se deleita si halla un talón de Aquiles para su objetivo, y elige los momentos más débiles en la vida para atacar. Y, ¿cuándo una persona está más indefensa? Antes de nacer y durante la infancia.
La Biblia dice de Juan el Bautista que antes de nacer fue lleno del Espíritu Santo, cuando estaba en el vientre de la madre (Lucas 1: 15b). Así como el Espíritu Santo entró en Juan el Bautista antes del nacimiento, no podemos dudar de la capacidad de un espíritu demoníaco para entrar en una criatura antes que nazca.
Una madre soltera vino a verme para buscar consejería y ayuda. A causa de las circunstancias de la concepción de su hijo admitió que no deseaba el bebé y que había pensado en el aborto. En el momento de ministrarle estaba en el octavo mes de embarazo. Varios demonios se expulsaron del feto, incluyendo el espíritu de rechazo. A medida que se echaban estos espíritus la madre tuvo dolores agudos en el área del vientre. Estos dolores desaparecieron por completo cuando los demonios salieron por su boca.
El ministro de liberación hará muy bien en averiguar a todos los que buscan liberación la posibilidad del rechazo. Es una cosa extremadamente común y con frecuencia muy fuerte. Casi todos los niños que han sido adoptados tendrán espíritu de rechazo. Las mismas circunstancias que llevaron a la adopción del niño han provisto una puerta para que los espíritus de rechazo tengan entrada.
El rechazo usualmente se convierte en un monstruo de tres cabezas. Además del espíritu básico de rechazo puede haber un espíritu de temor al rechazo y un espíritu de autorrechazo. La presencia de estos demonios se demuestra con rapidez por la incapacidad del individuo para recibir amor o para dar amor a otros. Como ha sido rechazado teme las relaciones cercanas que podrían causarle posteriormente una herida mayor. Teme aceptar el amor de otros y se mantiene a distancia. Así se ha abierto la vía para el temor al rechazo.
El autorrechazo se agrega a este tormento. La persona que' se siente rechazada decidirá que hay algo malo dentro de sí que hace que los otros no gusten de ella. Vuelve sus pensamientos a su interior, se hace introvertida y comienza a odiarse a sí misma por lo que es. Esto es el autorrechazo.

Indecisión

Estos son espíritus en la mente y son bastante comunes. Una persona normal debe ser capaz de pesar los diversos factores de los hechos y llegar a una decisión, pero estos espíritus pueden atormentarla y hacer muy difícil la decisión más pequeña. Toda decisión se convierte en una crisis enorme. Cuando el sujeto no puede resolver algo, entonces pospone la determinación. La indecisión lleva así a la dilación o a la demora. Entre más considera o pesa un tema hay más confusión. En su desesperación o frustración aplaza la decisión y habitualmente elige lo que no es lo mejor. También puede escapar a la responsabilidad de hacer una decisión por medio del olvido.
En algunos casos la dilación o la demora anteceden a la indecisión y pueden ser los espíritus directores. La guía para un espíritu de dilación en un niño se encuentra cuando se le oye decir a menudo, “en un momento” o “en un minuto” o “ya voy”. Por ejemplo, una madre ordena a su hijo limpiar su habitación. El niño responde, “En un minuto, ya voy mamá”. En verdad, desea obedecer pero el espíritu de olvido toma su mente y cuando se le recuerda explicará, “Oh, lo olvide”. La mamá entonces debe ejercer la autoridad. Cuando tal situación se sucede repetidamente el niño se vuelve rebelde y terco.

  Autoengaño

“Suyos son el engañado y el engañador” (versión libre de Job 12: 16). El Señor nos dio este versículo durante una ministración para identificar un profundo problema en el señor P. Por más de 20 años se había autoengañado en creer que estaba al borde de una gran revelación respecto a la Trinidad. Consideraba que esta revelación asombraría a todo el mundo cristiano. Nos demostró cómo creía que iba a venir la revelación. Cuidadosamente dobló una hoja de papel en varios pliegues y fue rompiendo varios pedacitos. A medida que cada pedacito de papel se desdoblaba lo veía como un símbolo o una letra. Creía que un día iba a ser capaz de deshacer e interpretar los símbolos inspirados por el Espíritu que revelarían de una vez por todas el misterio de la divinidad. El autoengaño, el autoerror y el orgullo (los espíritus compañeros) le convencieron que él, un desconocido, vendría a ser renombrado mundialmente.
Todo su problema se había originado en el rechazo. Su padre, un ministro, le había rechazado en la niñez. En sus intentos por recibir la aprobación y el amor de su padre, abrió puerta a los espíritus del engaño quienes le convencieron que no solamente vendría a ser famoso, sino que esta fama llegaría por medio de una revelación espiritual que ganaría la admiración de su propio padre.
Renunciar al engaño no fue fácil para el señor P. El tenía gran temor de estarle fallando a Dios. En tales casos de autoengaño la persona se debe confrontar con el error y debe renunciar a la ilusión. Cuando una persona deja de estar de acuerdo con las mentiras de los demonios puede mantener su liberación.

 Perfección

Hay un lugar para la organización, para el orden, y para un trabajo bien hecho. El demonio de la perfección hace una atadura de todos estos atributos. Por ejemplo, una persona ha planeado su día. Ha decidido lo que hará y cómo todo se ajustará a un esquema determinado. Se ata a sí mismo a ese esquema y no deja sitio para la variación. Es un plan perfecto. Está orgulloso de ser capaz de planear y de cumplir así de bien. Luego algo o alguien interfiere con ese plan y viene la irritación. Ahora no puede realizar su esquema y no se puede ajustar a la interrupción. La frustración aparece y la ira se levanta contra la persona o la cosa que ha interrumpido el plan. De esta manera todo un juego de demonios se pone en movimiento. El conflicto es tanto interior como exterior.
El rechazo con frecuencia está detrás de la perfección. La persona rechazada lucha por la perfección en un esfuerzo por ganar respeto y aceptación. En otras ocasiones la perfección es un mecanismo para compensar la inferioridad.

Falsa carga

El demonio goza al agotar a los santos. El demonio, al contrario de Dios, echará sobre los hijos de Dios más de lo que pueden soportar. Jesús declaró que su yugo es fácil y que su carga es ligera. Una falsa carga es muy pesada de llevar y usualmente es autoimpuesta. Inclusive una carga piadosa por las almas puede tener origen satánico. Así como Dios tiene un tiempo y un camino, también tiene un propósito. Cuando el Espíritu Santo fluye quita todo peso y controla todo. Muchos creyentes necesitan ser liberados de las falsas cargas, de las falsas responsabilidades, y de las falsas compasiones que no son de Dios.

Error religioso

El error religioso es una designación muy amplia que abarca las falsas religiones, las sectas cristianas, las prácticas del ocultismo y las doctrinas falsas. El compromiso con cualquiera de esas fuentes de error puede abrir la puerta para los espíritus del mal. La asociación o el contacto no necesariamente deben ser muy profundos.
Todo cristiano que se haya comprometido con cualquier clase de error religioso debe renunciar a él. En casi todos los casos es necesaria una liberación para dejarle libre de las opresiones. Se ha demostrado que estos demonios de error religioso causan confusión mental, atadura del alma, opacamiento de la comprensión, miedos, dolores físicos, depresiones, enfermedades físicas, falso orgullo, falta de enseñabilidad, resistencia a la verdad bíblica y obstáculos espirituales por ejemplo, para la oración, para la lectura de la Biblia, para escuchar los sermones y mensajes, para recibir los dones del Espíritu, para la fe, etc.

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