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jueves, 30 de junio de 2011

Devocional Día 5

Devocional Día 5
Entendiendo el Propósito y el Poder de la Oración


¿Realmente funciona la oración?

La oración es una de las artes más malinterpretadas de la experiencia humana — si bien significa uno de los aspectos más emocionantes de la vida de fe.

La oración es una experiencia solitaria para muchos de nosotros. Aunque se nos ha enseñado que orar es importante, nos hemos sentido tan decepcionados y frustrados porque nuestras oraciones no hayan sido contestadas que casi hemos renunciado a ellas. Puede que oremos cuando estamos atemorizados o enfermos, pero no es la práctica regular en nuestras vidas. Aparentemente estamos de acuerdo en que la oración es valiosa, pero nos preguntamos en secreto:

¿Realmente me escucha Dios cuando oro? ¿Por qué parece como si mis oraciones sólo llegan hasta el techo y rebotan hacia mí? ¿Está molesto Dios conmigo? ¿Es por eso que Él no me contesta? ¿Por qué la oración es tan aburrida e infructuosa para mí? ¿No debería yo esperar que mis oraciones sean contestadas?

La oración no contestada es el obstáculo mayor que se interpone en el camino de una vida de fe verdadera. Ciertas personas han perdido completamente su fe debido a una oración no contestada. Algunos han regresado a la filosofía, a la metafísica o a las sectas para encontrar respuestas a las preguntas y a los problemas de la vida. Otros se han vuelto a los horóscopos, a los psíquicos y a la brujería. También hay otros que han rechazado completamente el campo espiritual y ahora se encaminan hacia las cosas puramente materialistas.

La confusión acerca de la oración también afecta a aquellos que son cristianos comprometidos. La más grande dificultad en la experiencia de la mayoría de los creyentes está en sus vidas de oración. Aunque ellos creen que la oración es un elemento fundamental de la vida del cristiano, ellos la rehúyen porque piensan que realmente no hace la diferencia. Ellos no oran porque no les funcionó en el pasado y no quieren fracasar. Algunos han sido tentados a caer en actividades impías porque se cansaron de que sus oraciones no fueran contestadas.

Para muchos de los que oran, la práctica de la oración no es más que un ejercicio religioso, el cual no se interesa por obtener resultados. Algunos creyentes han llegado a la conclusión — consciente o subconscientemente — de que orar no es de mucha importancia para la vida diaria, que no se aplica al mundo real. Ellos buscan en sí mismos o en otras personas para suplir sus necesidades.

Por el reducido número de personas que asisten a las reuniones de oración en nuestras iglesias podemos medir cuánto es el porcentaje de cristianos que realmente creen en la efectividad de la oración. La oración no es una prioridad para nosotros. Otras actividades parecen ser más emocionantes y fructíferas. No nos molesta asistir a los estudios bíblicos, participar en los ministerios de superación, servir en los comités de la iglesia o participar en otras actividades, pero evitamos la oración — tanto individual como colectivamente —  porque no la entendemos.

Incluso los creyentes que regularmente oran con convicción y obtienen algunos resultados, han dudado acerca de ciertos aspectos de la oración: qué están supuestos a pedir, cuánto tiempo deben continuar orando por algo, y, preguntas similares relacionadas a la naturaleza de la oración. En general, hay una falta de enseñanza, interés y entendimiento con respecto a la oración en la iglesia.

Nuestras experiencias decepcionantes con la oración nos han llevado a hacer la pregunta: "¿Hará la Palabra de Dios lo que dice que hará?" Ya no estamos tan seguros. Leemos la Biblia, escuchamos la predicación de la Palabra de Dios y sabemos que la Palabra está supuesta a funcionar, pero no hemos tenido muchas experiencias exitosas con el cumplimiento de la Palabra de Dios en nuestras vidas más allá de nuestra experiencia inicial de la salvación.

Fuente: Munroe, M. (2005) Entendiendo el Propósito y el Poder de la Oración. Whitaker House. EE.UU.

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