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Entrégale a Dios tu amor, y él te dará lo que más deseas. Pon tu vida en sus manos; confía plenamente en él, y él actuará en tu favor. Salmo 37:4 BLS

lunes, 25 de julio de 2011

Devocional Día 26

Devocional Día 26
Entendiendo el Propósito y el Poder de la Oración


CRISTO RESTAURÓ NUESTROS DERECHOS PARA DOMINAR Y ORAR


Él tiene una relación profunda de amor con Dios

Jesús también tiene una relación de amor extraordinario con Dios el Padre, reflejando la relación perfecta que Dios deseó tener con Adán y Eva. "El Padre ama al Hijo, y todas las cosas ha entregado en su mano" (Juan 3:35). "Porque el Padre ama al Hijo, y le muestra todas las cosas que él hace" (Juan 5:20). "Por eso me ama el Padre, porque yo pongo mi vida, para volverla a tomar" (Juan 10:17). El amor del Padre y del Hijo es tan profundo y recíproco que Jesús podía decir: "Yo y el Padre uno somos" (v. 30).

Él vive para hacer la voluntad de Dios

Los versículos anteriores nos recuerdan la conexión entre el amor de Dios y la unidad de Sus propósitos, que fue característico de la relación original de la humanidad con Dios. A través de todos los evangelios Jesús reveló que Su único propósito y objetivo en la vida era hacer la voluntad de Dios.

Yendo un poco adelante, se postró sobre su rostro, orando y diciendo: Padre mío, si es posible pase de mí esta copa; pero no sea como yo quiero, sino como tú. Otra vez fue, y oró por segunda vez, diciendo: Padre mío, si no puede pasar de mí esta copa sin que yo la beba, hágase tu voluntad (Mateo 26:39, 42).

Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra (Lucas 11:2).

"Mi comida", dijo Jesús, "es que haga la voluntad del que me envió, y que acabe su obra" (Juan 4:34).

No puedo hacer nada por mí mismo; según oigo, así juzgo; y mi juicio es justo, porque no busco mi voluntad, sino la voluntad del que me envió, la del Padre (Juan 5:30).

Porque he descendido del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me envió (Juan 6:38).

Jesús vivió para hacer la voluntad de Dios. Él es uno con Dios y Sus propósitos. Y Él dijo que cualquiera que haga la voluntad de Dios pertenece a la familia de Dios: "Porque todo aquel que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos, ése es mi hermano, y hermana, y madre" (Mateo 12:50).

Fuente: Munroe, M. (2005) Entendiendo el Propósito y el Poder de la Oración. Whitaker House. EE.UU.

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